En el cumpleaños de MUELA...
Un día como hoy 22 de febrero, sólo que de 1913 abandona el mundo el padre fundador de la lingüística moderna, Ferdinand de Saussure. De ese día han pasado ya 96 años y su obra sigue dando que hablar, y por supuesto que sigue dictando las bases de la lingüística tal como la conocemos.
Su obra se comienza a generar al ser invitado en 1881 a da clases en la Escuela Práctica de Altos Estudios de París, en donde reside por diez años. En 1891 retorna a Ginebra para ocuparse de la cátedra de “historia y comparación de las lenguas indoeuropeas” que la Universidad de su ciudad natal creaba especialmente para él. En 1907, 1908-1909 y 1910-1911 dicto sus tres cursos de lingüística general, en donde expone las teorías sobre lingüísticas sobre las que ha girado su reflexión y que establecerían la delimitación del objeto de estudio para la lingüística, además de exponer su constante preocupación se orienta hacia los problemas generales del lenguaje.
Además de establecer el objeto de estudio de la lingüística, señala que “la tarea del lingüista es definir lo que hace de la lengua un sistema especial en el conjunto de los hechos semiológicos… Para nosotros el problema lingüístico es ante todo semiológico”
Tres años después de su muerte, en 1916, el Cours de Linguistique générale, es redactado por Charles Bally y Albert Séchehaye, apoyados en apuntes de distintos alumnos de Saussure, y que intenta reconstruir las teorías saussurianas expuestas por su autor durante los tres años en que dicto la cátedra del mismo nombre, y que nunca fueron publicadas en vida por la necesidad constante de probar y corregirse a si mismo dentro de sus propias teorías.
Al cumplirse 50 años de la muerte de ginebrino (1963), Émile Benveniste se pregunta ¿Qué es lo que Saussure ha aportado a la lingüística de su tiempo, y en qué ha actuado sobre la nuestra? Ferdinand un hombre dedicado al estudio del lenguaje, y un tanto apático de las enseñanzas de su tiempo respecto de este, se hizo de su propia verdad, no sin antes titubear constantemente en la necesidad de no publicar nota alguna sin antes haberla probado y asegurado los fundamentos de su teoría, no obstante las dificultades con las que choca su reflexión le lleva a forjar experimentar y plantear nuevas dimensiones que ordenarán y establecerán la ciencia del lenguaje, la lingüística.
Para Saussure, el error que cometían los lingüistas de su tiempo radicaba en estudiar el lenguaje como una cosa, como un organismo viviente o como una materia por analizar mediante una técnica instrumental, y no como una libre e incesante creación de la imaginación humana. Es por ello que lo primordial de la doctrina saussuriana radica en la concepción del lenguaje como un objeto doble conformado por dos partes, cada una de las cuales no vale sino por la otra (langue y parole; Individuo y sociedad; sincronía y diacronía; significante y significado; entre otros).
1923 se afirma la tendencia estructural en su obra, aun cuando él nunca usa en un sentido doctrinal el término “estructura” para designar el sistema de la lengua, pero de lo dicho por el ginebrino se pude inferir con facilidad que propone un postulado estructuralista para toda la investigación en las ciencias humanas.
Sin duda, Saussure ha permitido que la lingüística se haya convertido en una ciencia principal entre aquellas que se ocupan del hombre y de su sociedad. Esta lingüística que tiene origen en el suizo, así como también es el punto de partida de las distintas corrientes que se preocupan del lenguaje y que son seguidas y estudiadas por nosotros, por ello que es la fecha elegida por MUELA para celebrar y recordar a un genio y a un padre como lo fue Ferdinand de Saussure.

